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lunes, 27 de abril de 2009

Juan Muñoz, un genio

El museo Reina Sofía inaugura una exposición retrospectiva sobre la obra de Juan Muñoz, un genio de la escultura, pero sobre todo una visión preclara de un posmodernismo de sensaciones y conceptos entrelazados, un relato mental bien explicado lleno de trucos de ilusionista.

Era, además, un artista leonardesco, interesado por la mecánica, la robótica, las bellas artes clásicas y las fórmulas más modernas. Por eso se encuentra uno desde un ascensor hasta muñecos de ventrílocuo, pasamanos de escalera o la patente de una caja giratoria.

La muestra está organizada por la Tate Modern y el Reina Sofía y es la mayor recopilación de Juan Muñoz que jamás se haya presentado.

Sus obras fantasean con la literatura, los viajes, recuerdos de otras manifestaciones artísticas que calan en su trabajo. Una galería de "guerreros de xian", estos suyos idénticos uno al otro y a la vez todos diferentes; una procesión de contertulias que recuerdan las danzas turcas al sol...

Y sus sombras y espejos resultan inquietantes y conmovedoras al mismo tiempo, hablándonos de la identidad, la soledad, la espera, la reflexión...

La exposición ocupa gran parte del museo, desde el claustro y la planta baja hasta casi toda la tercera planta, con terrazas incluidas. Muy recomendable.


Hasta el 31 de agosto.

jueves, 26 de marzo de 2009

Pesimistas solidarios

José Saramago, que tiende a la literatura brutal -para mí, maravillosa- y que no se caracteriza por una fe ciega en la raza humana, dijo el otro día:

- Desde el momento en que el hombre nace para morir, tiene sentido ser pesimista. Es un sentimiento lógico en el ser humano. Y de todos modos, si para el optimista, que ya es feliz, todo va a estar bien, sólo podemos confiar en los pesimistas para que cambien el mundo.

domingo, 1 de marzo de 2009

Los rompe-cráneos y los piercings

Esta noche he cogido un taxi en la Latina. Con un chico. El taxista era un chulo. Un auténtico macho ibérico, ejemplar ejemplarizante del violento rompe-cráneos que habita en las laderas asfaltadas de Madrid. Con un comentario absurdo e inocente -tipo "ves como aquí no se puede dar la vuelta... Teníamos que haber cogido el taxi un poco más abajo"-, el propietario del taxi con licencia número O9834 nos ha echado del vehículo al grito de "pues a mí me toca los cojones donde queréis coger el taxi! Qué pasa? Que os vais a bajar, hijos de puta?!"
Y nos hemos bajado, claro.
Nos ha seguido, y mientras yo intentaba ponerle de manifiesto, de muy buenos modos, su total falta de cordialidad, su manifiesta agresividad, el taxista histérico se daba a los gritos y amenazas con mi compañero de taxi. Incluso ha salido del habitáculo, dispuesto a liarse a ostias. Yo no existía, no estaba allí. Mis frases no hacían mella en la conversación ajena. Una ha surtido efecto: "Nos vamos a la policía y que ellos determinen si te pagamos los 3,20 € de los cinco metros que has recorrido".
A la policía que nos fuimos, dos jóvenes agentes. Mientras mi compañero discutía sobre la burocracia necesaria para inmovilizar y sancionar al asqueroso ejemplar de rompe-cráneos, yo me fui con el otro policía a preguntarle si pagaba o no. Oía al otro policía y a mi compañero de taxi proferir muchas palabras, muchos argumentos, muchos de ellos entrecortados por el calor del momento de indignación. Y el agente que me acompañaba, en pocas palabras, me dejó ver que podía no pagar y estar dos horas en comisaría, no pagar y ser denunciada, denunciar al energúmeno -con pocas posibilidades- o pagar y pedir recibo para ir mañana a reclamar en la compañía. Con esta última opción, aún he tenido ocasión de desahogarme y soltarle dos verdades al tipejo, influenciado claramente por algún estimulante ilegal.
Fin del episodio.
Reflexión: No se han partido la cara el taxista y mi compañero porque yo estaba delante. ¿Por cortesía? ¿Por cobardía? En absoluto. Es porque, en el fragor violento de la discusión, yo no estaba presente a sus ojos. La chica no está, no existe. Y eso pasa siempre que hay una pelea en la que se ven involucrados una chica, un adversario, y otro hombre. Ella no existe. Ni se le escucha ni se le ve.
Conclusión posterior: Algunas chicas -algunas, pero no por ello es menos cierto- se ponen piercings, se tatuan, se visten con ropas masculinas, se rapan el pelo, entran en bandas y se comportan como tíos para que a ellos se les olvide que son hembras, para que se oigan sus protestas en un mundo dirigido por la testosterona, cegadora y agresiva, de los gallos del corral.

lunes, 2 de febrero de 2009

Los metepatas

Deseo que alguien lea este post y me saque del error.
Hasta que no sea así, diré que este mediodía, en la edición de las 3 de la tarde del informativo de Antena 3, un reportero llamado José Stuyck (con k?), enviado a cubrir los Goya del domingo, ha soltado la siguiente frase final, con fanfarria, redoble de tambor y ganas de un juego de palabras de los facilillos que le ha salido ¡RANA!:

..." ayer se ANDÓ por el 'Camino' de Fesser"

José, espero que leas esto y entres indignado a contestar que mis oídos ansiosos de erratas me traicionaron, que no chutaste semejante patadón a la lengua que amamos, y yo te pediré disculpas encantada en este mismo foro.

PD: si hay alguien que se pregunte qué está mal en esa frase, a parte de poca imaginación, como no va a leer lo que le explique -y tampoco merecería una explicación-, mejor le dejo el link del panhispánico de dudas, con tilde y hache intercalada. Un diccionario. http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltConsulta?lema=andar

jueves, 29 de enero de 2009

Siete Almas


Me gustan las pelis de Will Smith. Me gusta la tontería y los chistes de Men in Black, me gusta la pedazo de interpretación, los secundarios y la estética documentaloide de Ali, me gusta la dulzura y la historia de superación de En Busca de la Felicidad, me gusta la soledad de Leyenda y me gusta incluso la gamberradita simpática de Hancock.
Me parece un tío cachondo y un buen actor. A vosotros no?

Pero Siete Almas es demasiado drama para mi pobre corazón maltrecho, demasiada tragedia para el nudo doble de la garganta. Y las estructuras circulares no siempre son buena idea, ni el movimiento continuo de cámara iluminada con deficiencias es sinónimo de credibilidad o cercanía. Eso sí, tremendo Woody Harrelson, tremenda Rosario Dawson y, por qué no, buen Smith. Pero no me apetecía llorar.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Ultimátum a Keanu Reeves

Estuve ayer viendo Ultimátum a la Tierra.
Yo quiero darle un ultimátum a Keanu Reeves: no se puede vivir eternamente de los réditos de un buen personaje. Haz una peli buena ya o jubílate para siempre.
Este de ayer no era sino un palitroque sin emociones, argumentos ni sentido alguno.
El tema de la película, ecológico y sobre el que se podía haber montado una película aceptable (no en vano es un remake) se quedó en una colección de tópicos demasiado burdos. Ni los tres kilos de palomitas -una incitación al despilfarro- fueron suficientes para tragar semejante truño.
No es que no la recomiende, es que modificaría la secuencia temporal para que esta cinta no hubiera visto la luz.

lunes, 1 de diciembre de 2008

password

No soy un usuario, soy una contraseña.

Las tres o cuatro cuentas de correo que apenas usa ya nadie conmigo. Las redes sociales, los dos buzones de mis otros tantos trabajos. El registro de cada sala de prensa, de cada acceso de descarga. Y en unas caben mayúsculas o no, en otras no menos de seis letras, no pongas puntos, no pongas guiones, si los has puesto en unos apúntalo para que no se te olvide. Y así páginas enteras llenas de claves, encriptadas no obstante para que no sean robadas.
¿Así es nuestra privacidad? No contiene nada. Solo es exterior, candados y llaves que no abren.
Soy una contraseña, password failed.