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lunes, 15 de enero de 2007

Ni un día sin poesía 1

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Empezamos el ciclo ni un día sin poesía. Sí señor, como en el metro de Madrid.
Os animo a todos a que colguéis vuestros fragmentos favoritos.
Empiezo por este pedazo de un pedazo-de-poema de Cernuda, creo. Y se lo dedico al ausente.
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"Como todo aquello que de cerca o de lejos
me roza, me besa, me hiere,
tu presencia está conmigo fuera y dentro,
es mi vida misma y no es mi vida,
así como una hoja y otra hoja
son la apariencia del viento que las lleva."

miércoles, 10 de enero de 2007

Iniciaciones polares


Alaska, territorio de "conquistadores" yankies, de fiebre del oro, borrachines, nieve a raudales, salmón salvaje, zarzaparrilla, amaneceres que se unen con los ocasos, esquimoides y pescadores de focas, ha sido mi primera vez en muchas experiencias:

Mi primer día de 48 horas.
Mis primeros dos días de 12 horas cada uno.
La primera vez que camino sobre las aguas, de un lago ..... >>






Casi he visto mi primer alce.... (pero sólo casi... jjjrrgghhhhññññ)
Mi primer combate con espadas láser de hielo.
Mi primera cena de Nochebuena con una familia yanqui, roast beef, pavo asado y polvorones de postre.
Mi primera gran gran tormenta de nieve.
La primera vez que patino sobre hielo, sin patines.
El primer muñeco de nieve más alto que yo. ..... >>>








La primera vez que estoy al lado de un león marino (nos miraba mal)
Los primeros síntomas del Síndrome Alaska, desconocido y letal, que te deja grogui con el paso del frío al calor.
La primera vez que se me duermen los pies de frío, que duelen como cachiporrazos.
La primera vez que un pino se enfada y tira todo su volumen de nieve sobre nuestro coche.
La primera vez que entro en calor a base de alcohol.
El primer mar que transporta hielo.
La primera vez (y segunda, y tercera...) que empujo un coche que ha quedado sumergido en la nieve.
Mi primera victoria al billar con los ojos llenos de nieve.

Dejé, dejamos, un dolar pegado en el techo de un bar: es el bar Yukon, en el pueblo de Seward. Al entrar, pasando la mesa de billar, está entre los dos salvavidas colgados en medio de las columnas de la derecha. Si alguien va hasta allí, por favor, que nos lo traiga y deje el suyo de recuerdo.





jueves, 21 de diciembre de 2006

Alasqueña salerosaaaaa!!

Amiguitos,

dice la Real Academia: Alasqueña (o Alaskeña; o alascana -alaskana-) aquella habitante del Estado de Alaska, USA.

Y como yo voy a ser habitante en estos días, pues eso, Alasqueña. Y como ya no me parezco mucho al dibujo avatar del blog, pues llevo el pelo inflamado y corto, voy de lo más salerosa.
Esa es la explicación del titular.

Os deseo a todos una feliz navidad, tan feliz al menos como va a ser la mía, que vuelo a Alaska aentrar en calor. Este blog quedará desatendido hasta los primeros días de reyes o hasta que a mí se me pase el mareo, el jet lag o el sofoco.
besos polares

martes, 19 de diciembre de 2006

mi "menistra"

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Mi ministra, "menistra" en madrileño cañí, es rubia, alta y delgada, como tu madreeeee....
Y además se llama Elena, como la mía.

Y se preocupa de nosotros como eso mismo, como una mamá de sus polluelos pequeños e indefensos.
Por eso no nos deja fumar.
Por eso no nos deja comernos una hamburguesa.
Por eso no deja a los niños que tengan una máquina de coca colas en el cole
Por eso no nos deja comer sushi ni sashimi fresco en un restaurante japonés (aunque nos lo cobren, y a precio de oro...) -no es por el Anisaki, es que a ella le da asco. Igual está embarazada...-
Por eso, ahora, tampoco nos deja beber vino.

Hala. Alguien debería decirle a mi ministra, y por eso este post, que no, que la ingesta del alcohol juvenil no se frena prohibiendo el vino, porque los jóvenes NO BEBEN VINO!!!
Que se lo digan a los de mi tierra nativa, si no, que ya no saben qué inventar para que esa franja de edad que se emborracha en los parques con tequila malo y vodka oloroso dejen los licores transparentes y se pasen al tinto.
Tantos años de políticas proteccionistas con la mejor producción que tiene España (junto al aceite), y ahora viene mi ministra protectora con la tijera de podar.

Estoy más que harta de madres y padres políticos, de pepes y pepas putativos que se preocupan por mí más que yo. Así que me voy a salir a fumar un cigarrillo, antes de comerme un pollo sin gripe a mediodía, y me iré a cenar hoy a un japonés y mañana a un asador, a que me den chuletón con hueso -como el del sábado, ñammmm-, y pediré vino, y luego, por fastidiar, pacharán destilado en alambique de casa (que también está prohibido).
Lo de la hamburguesa lo dejo para otros, eso sí.

¡¡¡¡¡El mineralismo va a llegaaaarrrr!!!!!

lunes, 11 de diciembre de 2006

El traje del rey


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El traje del rey, durante estos años, ha sido un traje triste de asesinatos y humillaciones.

Y como en la fábula, siempre hay alguien que no se da cuenta,
que no lo ve.

Pinochet pinocho ha muerto.

Amigos chilenos, aquellos que se conduelen porque haya muerto sin juzgar, no lloréis.

Hay algo de lo que Chile puede estar muy orgulloso: hace ya casi diez años que le quitásteis al dictador la inmunidad, palabra hedionda.

Parece poco, pero no lo es. Eso llevo al dictador al conocer una docena de banquillos judiciales en sus últimos años de vida, de una vida sin arrepentimiento y con muy poca vergüenza.

Eso supone una lección para todos los pueblos temerosos que nunca hicieron ni hacen nada por mostrar su rechazo a la violencia y a la tiranía.

Chile es un pueblo fuerte.

Esta noche brindaremos por ellos.


martes, 5 de diciembre de 2006

Nada, las paredes seguirán calladas

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Pues sí, pues no, que caiga un chaparrón...

Nada, que no se muere. No había decidido aún qué hacer con mi botella de champán, pero está claro que tendré que relegarla otra vez al rincón de los trastos inútiles.
Y los telediarios preocupados por el "funeral de estado"... Ay, inocentes.

lunes, 4 de diciembre de 2006

Qué dirían las paredes, qué dirían


Yo tenía reservada una virtual botella de champán para descorchar en estos momentos.
Estoy en un sinvivir: se muere-no se muere, se muere-no se muere... Y la botella está alucinando: la enfrío, la saco, la meto al congelador, la dejo al aire...
Parece que sí, que esta vez sí que se muere, pero de pronto se queda estable, ¿a ver si va a volver a librar...?
No es la primera vez, cada cierto tiempo, la botella de champán empieza a rondar por ahí, pero como no la abra de una vez se va a picar.


Pero ya no. Ya no me interesa el champán. Hablaba ayer por teléfono con un amigo mío chileno que me aseguró que él sí brindaría, en la distancia, y que pensaba chocar la copa conmigo, allá en su mente.
Pero no sé si descorcharé, esta vez. Es un viejecito, sí, pero se ha cachondeado muchos años. Y se va a morir, si se muere, sin pagar sus deudas. Como tantos, lo sé, pero me amarga el trago.
Otro que se escapa de la justicia, y no hablo en absoluto de la ley.
Qué asco.