.Mi ministra, "menistra" en madrileño cañí, es rubia, alta y delgada, como tu madreeeee....
Y además se llama Elena, como la mía.
Y se preocupa de nosotros como eso mismo, como una mamá de sus polluelos pequeños e indefensos.
Por eso no nos deja fumar.
Por eso no nos deja comernos una hamburguesa.
Por eso no deja a los niños que tengan una máquina de coca colas en el cole
Por eso no nos deja comer sushi ni sashimi fresco en un restaurante japonés (aunque nos lo cobren, y a precio de oro...) -no es por el Anisaki, es que a ella le da asco. Igual está embarazada...-
Por eso, ahora, tampoco nos deja beber vino.
Hala. Alguien debería decirle a mi ministra, y por eso este post, que no, que la ingesta del alcohol juvenil no se frena prohibiendo el vino, porque los jóvenes NO BEBEN VINO!!!
Que se lo digan a los de mi tierra nativa, si no, que ya no saben qué inventar para que esa franja de edad que se emborracha en los parques con tequila malo y vodka oloroso dejen los licores transparentes y se pasen al tinto.
Tantos años de políticas proteccionistas con la mejor producción que tiene España (junto al aceite), y ahora viene mi ministra protectora con la tijera de podar.
Estoy más que harta de madres y padres políticos, de pepes y pepas putativos que se preocupan por mí más que yo. Así que me voy a salir a fumar un cigarrillo, antes de comerme un pollo sin gripe a mediodía, y me iré a cenar hoy a un japonés y mañana a un asador, a que me den chuletón con hueso -como el del sábado, ñammmm-, y pediré vino, y luego, por fastidiar, pacharán destilado en alambique de casa (que también está prohibido).
Lo de la hamburguesa lo dejo para otros, eso sí.
¡¡¡¡¡El mineralismo va a llegaaaarrrr!!!!!